Se nos llama Iglesia del Nazareno porque seguimos a Jesús el «Nazareno» quien es la cabeza de nuestra iglesia.
(Efesios 4:15-16)
El discipulado cristiano es un estilo de vida. Es el proceso de aprender cómo Dios quiere que vivamos en el mundo. Mientras aprendemos a vivir en obediencia a la Palabra de Dios, a someternos a las disciplinas de la fe, y a rendir cuentas unos con otros, empezaremos a entender la alegría verdadera de vivir una vida disciplinada y el significado cristiano de la libertad. El discipulado no es un esfuerzo humano, no es el someterse a reglas y regulaciones. Más bien, es el medio que el Espíritu Santo usa para provocar un crecimiento gradual de madurez en Cristo. Es a través del discipulado que nos convertimos en personas con carácter cristiano. La meta final del discipulado es ser transformados a la imagen de Jesucristo (2 Corintios 3:18).
La Iglesia del Nazareno es la denominación más grande dentro de la tradición wesleyana clásica. La doctrina que distingue a la Iglesia del Nazareno de otras denominaciones wesleyanas, es la doctrina de la santificación entera. Los Nazarenos creen que Dios llama a los cristianos a vivir una vida santa que es marcada por un acto de Dios quien limpia al corazón del pecado original y llena al individuo de amor hacia Dios y la humanidad.
Como una comunidad global de fe, hemos sido comisionados para llevar las Buenas Nuevas de vida de Jesucristo a personas en todo lugar y difundir el mensaje de santidad bíblica en todo territorio.
Creemos en un Dios - El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo.
Creemos que las escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, que fueron dadas por inspiración total, contienen toda la verdad necesaria para la fe y la vida cristiana.
Creemos que el hombre nace con una naturaleza pecaminosa, así que está inclinado a cometer maldad continuamente.
Creemos que el que no se arrepiente antes de su fin, está sin esperanza y eternamente perdido.
Creemos que la expiación por medio de Jesucristo es para toda la raza humana, y que todo aquel que se arrepiente y cree en el Señor Jesucristo es justificado, regenerado y salvo del dominio del pecado.
Creemos que los creyentes, por medio de la regeneración, son santificados por completo a través de la fe en el Señor Jesucristo.
Creemos que el Espíritu Santo da testimonio del nuevo nacimiento y de la santificación entera en los creyentes.
Creemos que nuestro Señor volverá, los muertos serán resucitados, y habrá un juicio final.